Contratar un seguro es una forma de prepararte ante situaciones que pueden afectar tu salud, tu familia, tus bienes o tus proyectos. Para elegir una protección adecuada, primero necesitas comprender algunos conceptos que encontrarás en cotizaciones, pólizas y páginas de producto.
Es la protección que brinda el seguro ante una situación establecida en la póliza. Puede aplicar ante un accidente, una enfermedad, un robo, un incendio, un daño o un fallecimiento, según el producto contratado.
Cada cobertura tiene condiciones y un monto máximo. Por eso es importante conocer no solo qué cubre el seguro, sino también hasta cuánto y en qué situaciones.
Es el documento que contiene el contrato del seguro. Allí se detallan las coberturas, condiciones, límites, obligaciones y situaciones que no están cubiertas.
Antes de contratar, revisa especialmente:
Es el período durante el cual tu seguro permanece activo. Las fechas de inicio y finalización aparecen en la póliza.
Para utilizar una cobertura, el evento debe ocurrir durante la vigencia y cumplir con las condiciones establecidas.
Es el monto máximo que puede pagar el seguro por una cobertura, según lo indicado en la póliza.
La suma asegurada no siempre corresponde al pago final. El monto puede depender del daño, del beneficio utilizado, del deducible y de los límites contratados.
Una persona puede ser contratante y asegurada al mismo tiempo, pero no siempre es así.
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